Toma de oxígeno

La captación de oxígeno sirve para suministrar oxígeno a la sangre. La respiración pulmonar también implica la exhalación de dióxido de carbono, un producto de desecho del metabolismo energético.

El consumo de oxígeno depende de la intensidad del esfuerzo; durante las actividades deportivas, la frecuencia del pulso aumenta considerablemente, además de la frecuencia respiratoria.

La interacción coordinada de la capacidad de absorción de oxígeno con el sistema cardiovascular es un criterio limitante para el rendimiento de la resistencia. El consumo máximo de oxígeno (VO2-Max) registra este valor y proporciona información sobre la resistencia aeróbica de un atleta (cf. Zintl 1997).

Al aumentar la intensidad del ejercicio, se produce un aumento continuo de la frecuencia respiratoria y del volumen respiratorio por minuto. En condiciones de reposo, este valor es de unos ocho litros; en condiciones de carga máxima, este valor puede superar los 100 litros.

En un estado normal (sin ejercicio), todo el mundo se encuentra en un estado estable de oxígeno, pero el ejercicio de alta intensidad puede hacer que el cuerpo necesite más oxígeno del que puede absorber y, por tanto, caer en una deuda de oxígeno.

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